La oportunidad dentro de la crisis: el nuevo desafío de los bancos tradicionales

Por Sergio Doval

CEO Founder de Taquion

Para El Cronista

Muchas veces crisis significa oportunidad. Frente a un escenario COVID-19 que vino para quedarse y modificar nuestras costumbres, la importancia de actuar rápido y adaptarse frente a las nuevas necesidades de las personas es la clave de la supervivencia. Las industrias tradicionales tienen el desafío de aprender a convivir en la era de la preferencia por lo digital.

Un ejemplo ilustrativo. En los ’90, con el pleno auge de la novedad digital, aparece en el mundo de la música un nuevo jugador: Napster y su manera de compartir música online por fuera del sistema físico.

La industria discográfica no intento comprender al nuevo jugador, sino que buscó atacarlo, considerándolos rivales que venían a derribar su negocio millonario.

Bancos vs. Apps de pago: ¿dónde queda la confianza y

la seguridad tan característica de los

bancos tradicionales? A la gente ya no le preocupa esto.

Con un nuevo jugador en escena, que traía una propuesta diferente, pero con el mismo objetivo (acercarle la música a la gente), se dio el cambio de paradigma en la industria que no tendría vuelta atrás. Quienes se resistieron al cambio terminaron perdiendo el manejo del canal comercial.

Bajo esta lógica, ¿qué está ocurriendo en la industria financiera?

Muchos de los bancos tradicionales están quedándose atrás cuando de adaptación al cambio se habla. Los datos de la última encuesta de Taquion hablan por sí solos. El 45% de los argentinos dice que no opera con bancos. De ellos, un 23% utiliza apps de pago.

Estas son personas que se encuentran fuera del sistema financiero formal y que las aplicaciones lograron captar. El punto principal está en comprender el cambio lógico en la mentalidad del cliente.

El 45% de los argentinos dice que no opera con bancos.

De ellos, un 23% utiliza apps de pago.

Hasta hace unos años, la fidelidad se erigía como la columna vertebral de la relación cliente / empresa. Hoy, viró hacia la fidelidad a uno mismo.

Además, el 63% de las personas que utiliza apps de pago afirma que lo elige por comodidad y practicidad, dato que refleja cómo queda en segundo plano el renombre de la marca y la trayectoria. La sociedad elige aquello que se adapte a su vida cotidiana y al caos del día a día, motivados por la opción que no consuma lo que nadie les devuelve: tiempo.

Las aplicaciones de pago encontraron una ventana abierta al mundo de las finanzas personales: en primer lugar, integrando a aquellas personas que no se encontraban operando en bancos (trabajadores en negro, por ejemplo); segundo, porque logaron interpretar una nueva demanda que buscaba disminuir el tiempo de operación y la oportunidad de poder realizarlo desde la comodidad de la casa, la oficina o simplemente matando esos 5 minutos libres entre una actividad y otra.

La revolución digital ya ocurrió y los bancos tienen

el desafío de integrarse al ecosistema tomando

la oportunidad de la adaptación tecnológica.

En este escenario, ¿dónde queda la confianza y la seguridad tan característica de los bancos tradicionales? A la gente ya no le preocupa esto. La confianza la tiene desde el momento que buscan la aplicación en las plataformas de descarga que utilizan diariamente, sabiendo que cualquier falla o violación de la privacidad tendrá consecuencias, o por lo menos hará ruido. Esto les genera tranquilidad.

La revolución digital ya ocurrió y los bancos tienen el desafío de integrarse al ecosistema tomando la oportunidad de la adaptación tecnológica, trasladando la confianza que siempre les confiaron en el contacto persona-persona al mundo virtual.

Casi 8 de cada 10 argentinos bancarizados ya utiliza sus canales digitales, para hacer consultas, realizar pagos y transferencias. Pero, la clave está en entender que el punto quiebre es la experiencia del usuario, y saber que la fidelidad es posible siempre y cuando se respeten las nuevas demandas.

La crisis y la cuarentena nos demuestran una vez más la importancia del desarrollo y la adaptación en la era de la tecnología. Tres de cada 10 personas usaban apps de pago previo al COVID, con un crecimiento continuo y sostenido, y el 83% de quienes usan apps de pago dice que están usando menos su banco tradicional.

Las nuevas modalidades de liderazgo y el desarrollo tecnológico en pos de la practicidad y la rapidez se configuran como la base para la toma de decisiones. Resistirse a los procesos cambiantes y a las necesidades de una sociedad dinámica y compleja, es repetir el error de las discográficas.

En los tiempos que corren, solo hay una manera de seguir existiendo frente a los elementos de cambio: buscar entenderlos, no combatirlos y adaptarse.

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